...somos todos del mismo barro
Es el comienzo de una canción cristiana que me cantaron un día.
Y también es lo que me cantaba interiormente el otro día mientras surcaba los mares en un barco durante 8h00, con otros 1200 pasajeros. Hubo "mar rizada con mar de fondo" (según el -supuestamente experto- navegante que me tocó al lado, pero sonaba a poco) lo que se tradujo en olas enormes, uso masivo de las bolsas anti-mareo, chillidos de niños histéricos por el malestar, y cada persona en silencio mirando a un punto fijo cuidadosamente seleccionado, el horizonte, la barandilla, otros la tele, otros una lámpara.
Y mientras veía gente amarilla pasar, yo pensaba "Vamos todos en el mismo barco..." porque en esos momentos da igual si tu hijo o tus maletas las cargas tú o una chica interna filipina, si tu ropa es de marca o de marca-dillo, o si llevas tatuajes, rastas, o la permanente. Da igual. Vamos todos en el mismo barco, incluídos los del camarote VIP.
Y la canción sigue:
"...somos todos del mismo barro
lo gozoso y lo triste del mundo
llega a todos más tarde o temprano."
No la busco en youtube porque prefiero quedarme con la voz que me la cantó...
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