viernes, 30 de julio de 2010

Cerrado por veraneo

Un mes
dos bicis
diez libros
un mapa
una hamaca

mucha ilusión

una foto



y una canción

"Aus dem Bauch heraus"

En alemán, lo que te sale del vientre; impresiones o intuiciones. El "segundo cerebro" recién descubierto por la ciencia, pero que siempre ha estado ahí. Y los alemanes le pusieron nombre. Y tenían razón, nada de corazón ¿a quién le duele el corazón? Qué va, vientre y más vientre. Lo que se rompe cuando te hieren, lo que se contrae de miedo y se estremece de amor. Intestino puro. Inconsciente puro.

Aarhus, DK

La ciudad que huele a campo y playa. A césped y a gaviotas. A tiendas de diseño, a IKEA, a cafés. A ladrillo cara-vista y farolas colgantes en los cruces. A Inglaterra, Alemania, Suecia, todo junto, a Norte, a lluvia. A invierno en verano. A idiomas raros y bicicletas. A pan de centeno, arenque y regaliz. A sin prisa pero sin pausa...

Y tiene banda sonora:


Tina Dickow (o Dico) "No time to sleep"

PD. Qué cara de danesa, la tía...

miércoles, 28 de julio de 2010

Viajando con mi amigo Ryan

Alicante 6h00, vuelo FR9066 de Ryanair (mi amigo Ryan, como dice una amiga) a Billund ¿Billlund? Sí, el Dondecristoperdioelgorro danés. Antes de embarcar, puzzle estilo "Ryan": libros en los bolsillos, monedero en el culo, 3 capas de ropa y maleta de mano 55x40x20 que, pese lo que pese y aunque arriesgues un tendón, hay que mover como si fuera una pluma y con la mayor dignidad posible... Embarcamos, happy guiris in the plane, todos milagrosamente despiertos (es su hora normal) e insultantemente morenos de piel. Volamos, algunos durmiendo a ratos entre anuncios de lotería, cosméticos y bebidas. Por fin aterrizamos, y aplausos (¿por qué??? ¿por haber sobrevivido???). Miro alrededor, suelo verde, cielo gris y huele a granja. Y la gente, otro planeta. Rubios, guapos, altos, cuadrados y hablando con la garganta, o sea, vikingos. Se me cruza un pensamiento "no creo que en China me sintiera más extraña". Y autobús. Esos autobuses de aeropuerto-Ryanair que te llevan por carreteras iguales con paisajes iguales, donde sólo cambian los cultivos, maíz, trigo o secarral, según toque.
Es la experiencia Ryanair: "acercando la Europa profunda".

domingo, 25 de julio de 2010

Y el remanso llegó...

Tanto tobogán y el esperado remanso vino, por fin, en forma de virus de garganta, de cama, clínex y cariño. El cuerpo es sabio. Pero, a pesar de eso, se me queda un dulce sabor de boca de un medio-fin de semana de música y amigos de los de verdad, y otro medio de siestas enfrente del mar enrollada en una manta. Y la impresión de ver a un grupo no tan conocido llenar una plaza de toros y hacer vibrar, cantar y saltar a miles de personas. Y todos pensando "¿tú también los conoces?"

Esto es Love of Lesbian, dosis de buen rollo en vena:

viernes, 23 de julio de 2010

Tobogán acuático

A veces se me pasan los días, semanas, meses, rápido, rápido, como si bajara por un tobogán de agua. Me intento agarrar a las paredes, "más despacio, por favor", pero no lo consigo. Sucesión de cambios, intercambios, emociones y estados internos... Y ayer de repente pensé (más bien, algo se pensó solo por ahí dentro): ¿y si, simplemente, me dejara arrastrar? y que venga el remanso cuando tenga que venir...
Voy a probar, a ver qué sale.

Y una canción que "habla" de lo rápido, de lo lento, de cuando se alterna y de cuando ocurre a la vez...

martes, 20 de julio de 2010

"¿Otros zapatos?"

Cuántas veces, señor, cuántas, ha de escuchar una mujer esta pregunta. Y, en general, de un integrante (o integrista) del sexo opuesto. Y una vez tras otra, me parece que hay algo que no acaban de entender. Sin ánimo de ofender... ¿preguntamos nosotras cuántas "pelotas" se pueden tener? (cuidadín aquí con malinterpretarme) Pelota de baloncesto, pelota de fútbol, pelota de tenis (que vienen de 3 en 3, menudo abuso), pelotas de golf... ¿lo veis? Misma palabra, diferentes usos. Para ayudar a resolver esta cuestión recurrente, he recopilado el mínimo de zapatos que toda mujer, con ciertas inquietudes, vida social y viviendo en un clima con cuatro estaciones, va a tener en su armario:
- sandalias planas
- sandalias de tacón
- chanclas de piscina o playa
- zapatos o zapatillas planas de primavera-otoño-invierno
- zapatos de tacón (arreglaos pero informales)
- zapatos de fiesta-boda-cocktail (son de tacón, pero los de arriba no sirven, obviamente, no brillan lo suficiente)
- botas de ciudad: planas o tacón, según el estilo y complejo-bajita que una tenga
- botas de montaña
- zapatillas de correr, bailar, o el deporte que se practique, y cuantos más deportes diferentes, más pares (y más ocupan)
- zapatillas de estar por casa
- por último, zapatos monísimos e inclasificables que te compraste, te destrozan los pies, y te los pones una vez al año en "esa ocasión".

Suma total: un mínimo de 11 pares de "zapatos". Suponiendo que se tenga un par de ejemplares de alguna de estas categorías (¿quién se cree que vas a pasar TODO un verano con 2 pares de sandalias? hombre, hasta ahí podríamos llegar) estaríamos hablando de ¡15 pares de zapatos! De ahí el concepto de "armario zapatero"... Entonces ¿deberíamos inventar el "armario pelotero"? Y si les compramos una pelota cada vez que nos compremos unos zapatos ¿dejarán de hacernos la preguntita?

viernes, 16 de julio de 2010

Siete vidas tiene un coche

Cuando sacamos a mi pequeño Peugeot 206 del concesionario, hace ya 12 años y 2 meses, y, delante del garaje de mi madre, apreté el acelerador en vez del freno (ups!) tatuando la esquina derecha del nuevo y reluciente coche con las rayas negras y rojas de la barra de la puerta... ya se podía intuir que nuestra relación iba a ser, al menos, intensa.
Cuando esta tarde iba conduciendo tranquilamente por una urbanización campestre y, de repente, sin saber cómo (así es como pasan estas cosas) he incrustado el coche en un bordillo (de dónde ha salido???), quedando la rueda delantera derecha (es mi lado malo) colgando en el aire, y el eje de la dirección clavado en los restos de ladrillo cara-vista que integraban el susodicho bordillo... he agradecido que nuestra relación, además, esté siendo larga.
Por supuesto, ante algo así siempre sale un público, vecinos, curiosos, viandantes, y todos se preguntan (invariablemente) cómo has podido hacer semejante hazaña, mientras te miran con una mezcla de estupefacción y descojone. Ellos no entienden que NO has visto el bordillo (piedra, columna o mobiliario urbano) porque desde su punto de vista es evidente que estaba ahí. ¿Cuál es la razón, entonces, de que tú no lo hayas visto? Mi madre (otra abolladora profesional) dice que es la edad. Pero no, no nos engañemos. Es un rasgo de personalidad. Abollas o no abollas. No se hace, se nace. Y yo ya lo he asumido: YO ABOLLO. Y por eso llevo, a mucha honra, un coche de más de una década que, además de que el asiento está acoplado 100% a mi culo, me permite, en estos casos, reir en vez de llorar. Que se lo digan al de la grúa, al que le he contagiado el ataque de risa por teléfono... "es que usted no sabe la que he montao"

Bueno, y un poco de musiqueli ahora, un poco caótica, como el dia de hoy.



PD. Ah! Se me olvidaba. El fin de la historia: después de ser remolcados, mi cochecito y yo nos hemos ido felizmente solitos por la autopista. Siete vidas tiene un coche...

Peces

Un pie en la roca, un pie en el agua. Mmmm. Está buena, no hay olas, una piscina, un regalo. Me lanzo, bum, splash. Dentro. Fuera, saco la cabeza. Pruebo. Salado. Muy salado. Mmmm. Dentro de nuevo. Abro los ojos, luminoso y borroso, verde y azul, pies blancos. Silencio. Salgo, respiro. Gafas, tubo. Dentro, empieza la función. Erizos, roca, arena, algas. Nado, busco. Encuentro. Un pez, pequeño. A rayas. Solo. Raro. Sigo. Otro pez, mediano, redondo, comiendo... ¿otros peces? minúsculos. Me oigo respirar, sigo. Me acerco a la roca. Cuidado, olas. Ruido, espuma. Qué diferente de este lado, desde abajo. Y más peces. Uno de colores, uno negro, uno feo, uno simpático. Y uno grande. Y más amigos del grande... ¿un banco? ¡un banco! Plateados y naranjas. Brillan. Paro. Floto, no quiero que me vean. Se reorganizan, parece que no saben a dónde van ¿me han visto? Intentan estar quietos pero la corriente les mece, despacio, hacia delante, hacia detrás. Son muchos, lo llenan todo.
El tiempo se para un instante.
Y siguen. Brillan. Se alejan.

Esta noche dormiré, yo también, meciéndome en la ola.















Salpa (foto: wikipedia)

miércoles, 7 de julio de 2010

Congressing

"Congressing" podría ser perfectamente un nuevo verbo, análogo a "footing". O sea, algo que suena a inglés, sin serlo, pero que define muy bien la actividad que describe: de foot, footing, y de congress, congressing. En este caso, el "congressing" sería el arte o ciencia de asistir a una conferencia, cuanto más grande mejor. Y para eso uno no nace, se hace. Y eso es lo que (me) estoy haciendo esta semana. Hoy termina mi dia number two y creo que estoy satisfecha. He hecho algún contacto, he hecho amigos y, sobretodo, he hecho una pregunta en público, lo más difícil de estas 3 cosas. Estaba escuchando una charla, cuando de repente la pregunta ha venido a mi cabeza, así, claramente, como del cielo a mi frente. Como un puzzle al que de repente le ves la pieza que falta. Y eso no pasa muchas veces, ya que para ver el puzzle hay que haber entendido las piezas primero... Mierda! Caca! Y ahora... ¿Qué hago? Opción uno: me la trago, me escondo, no, imposible, ya no soy una pipiola, cuestión de orgullo, vale, supérate a ti misma, tú puedes, pasamos a la... Opción dos: me empieza a latir el corazón fuerte, fuerte, cada vez más fuerte, cierro los ojos, levanto la mano (¿o se levanta sola?), "sí, hay tiempo para una sola pregunta, pásenle el micrófono, por favor", toda la sala me mira, taquicardia más y más (¿hay algún médico en la sala?), me llega el micrófono, "hello, I have a question...", mente en blanco (ah! quien coXX me manda!!), me centro, digo la question, me trabo, por supuesto el coreano no la entiende "could you please, repeat?" (tierra trágame-earth eat me please), la repito (que la pille ya o me da un jamacuco), me contesta (¿o me sale por los cerros de Úbeda?), sonrío "thank you", me siento, miro al frente, trago saliva, aquí no ha pasado nada y, lo más importante, que no se me note.

Y para liberar tanta tensión, una canción que te atrapa, y todavía no sé si es por la voz, la música, el vídeo, el corte de pelo de la chica, o todo a la vez...

sábado, 3 de julio de 2010

Noches de julio

Se me había olvidado el placer de las noches de julio. Baja el calor, viene la brisa, se oyen los grillos desde cualquier macetero de la ciudad. Huele a jazmín, huele a mar, a verano, a pesar del asfalto.

Esta noche he acompañado a mi madre a ver una casa, quizá haga un cambio en su vida y quería mi opinión. Cuando la he visto, me he quedado asombrada: es lo más parecido a la primera casa que compartimos juntas. La que le vio crecer a ella, la que le vio convertirse en mamá y donde crecí yo después hasta los 3 años. Y de la que siempre me ha sorprendido recordar todos los detalles. Entonces le he mirado a los ojos y me he dado cuenta de que sólo yo podía percibir hasta qué punto ése era el sitio que ella estaba buscando. Y de repente he sentido que, más que madre e hija, somos compañeras de vida.

Y que cuanto más mayor me hago, más comprendo de ella, más comprendo de mí a través de ella, y más la quiero por lo que es.

No se me ocurre poner otra música que una de las canciones que escuchaban ella y mi padre cuando se conocieron en aquellos años. Y cuando decidieron, algo después, y tranquilamente, seguir su camino por separado. Siempre me ha parecido, en secreto, que esta canción cuenta un poco de su historia...


Now here you go again you say, you want your freedom
Well who am I to keep you down...