Coloreando con los rotus, como cuando éramos pequeños... Que fácil y ¡qué guay!
jueves, 30 de septiembre de 2010
domingo, 26 de septiembre de 2010
Fin de la primera semana del nuevo comienzo en el sitio antiguo
Nuevo trabajo, nuevos compañeros, nueva rutina... y amigos antiguos con vidas nuevas. Y, con ellos, una montaña con mar al fondo y cielo azul, con los mismos árboles y suelo rojo, mismo calor, mismo sudor de siempre... pero con ojos nuevos.
Campos de naranjos o mandarinas que sigo sin distinguir, un señor gorrilla de barriga esférica y cara arrugada por el sol, un pueblo feo, cuatro amigos de despedida de soltero, seguidos por una orquesta (desproporcionadamente) enorme por la calle, un bar de mármol y espejos, con fútbol y máquina tragaperras.
El mismo plan de muchos años: monte, bocata, más monte, pueblo y bar. Pero todo, todo, todo, en el fondo es diferente. Y eso es una dulce, tranqui, sorprendente y extraña sensación. Tan ligera y pasajera como un olor a algo pero que no sabes a qué. Y que, si pudiera, guardaría en una cajita para ir saboreándola...
______________________________________________________
Y una canción que invita a apartar todos los muebles, y dar vueltas y vueltas con los brazos abiertos... hasta caer rendido
Campos de naranjos o mandarinas que sigo sin distinguir, un señor gorrilla de barriga esférica y cara arrugada por el sol, un pueblo feo, cuatro amigos de despedida de soltero, seguidos por una orquesta (desproporcionadamente) enorme por la calle, un bar de mármol y espejos, con fútbol y máquina tragaperras.
El mismo plan de muchos años: monte, bocata, más monte, pueblo y bar. Pero todo, todo, todo, en el fondo es diferente. Y eso es una dulce, tranqui, sorprendente y extraña sensación. Tan ligera y pasajera como un olor a algo pero que no sabes a qué. Y que, si pudiera, guardaría en una cajita para ir saboreándola...
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Y una canción que invita a apartar todos los muebles, y dar vueltas y vueltas con los brazos abiertos... hasta caer rendido
martes, 21 de septiembre de 2010
The Good Bye
El buen adiós, el definitivo.
"Allí" ya no me queda nada. "Aquí" ya tengo todo lo mío, ahora sí.
Y, ahora, también, el vértigo.
Porque, en el fondo, me siento a gusto sólo en un punto del espacio geométricamente equidistante entre allí y aquí.
Un punto donde, además, no hay nadie más.
¿O sí? Quizá todos los que ya fueron y volvieron...
"Allí" ya no me queda nada. "Aquí" ya tengo todo lo mío, ahora sí.
Y, ahora, también, el vértigo.
Porque, en el fondo, me siento a gusto sólo en un punto del espacio geométricamente equidistante entre allí y aquí.
Un punto donde, además, no hay nadie más.
¿O sí? Quizá todos los que ya fueron y volvieron...
Éxitos y fracasos
El otro día me dieron un premio. No un premio importante, pero sí un premio de esos "And the winner is...", que dicen tu nombre en voz alta, aplauden, se te sale el corazón por la boca, recorres una sala eterna hasta que lo recoges en el estrado, te besan, y vuelves como puedes a tu sitio, agradeciendo a tus piernas que hayan sido autónomas y eficaces.
Éramos 3 y no recuerdo las caras de los demás, ni tampoco sé qué ha significado para ellos, ni cuanta adrenalina corría por sus venas. En mi caso, cuando conseguí volver a mi sitio y serenarme, vi como mi mente se aclaraba. Vi todo el camino recorrido, el esfuerzo, los momentos difíciles, las luchas... y los fracasos del camino, los reales y los imaginarios. Y en ese mismo momento pensé que, si en cada fracaso hubiera sabido lo poco que dura el sabor del éxito (¿cuánto?¿un rato, unos días?), o lo poquito que aporta a mi alegría de dentro, no me habría dejado sufrir por ellos ni un ápice. No habría quitado ni una centésima de mi valor por cada uno de ellos, ni por todos a la vez.
Pero yo eso, antes, no lo sabía.
Y, ahora, espero que no se me olvide.
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Y una canción para dar la bienvenida al Otoño, al fresquito, a la lluvia y al viento. De esas para cuando escuchas llover.
Éramos 3 y no recuerdo las caras de los demás, ni tampoco sé qué ha significado para ellos, ni cuanta adrenalina corría por sus venas. En mi caso, cuando conseguí volver a mi sitio y serenarme, vi como mi mente se aclaraba. Vi todo el camino recorrido, el esfuerzo, los momentos difíciles, las luchas... y los fracasos del camino, los reales y los imaginarios. Y en ese mismo momento pensé que, si en cada fracaso hubiera sabido lo poco que dura el sabor del éxito (¿cuánto?¿un rato, unos días?), o lo poquito que aporta a mi alegría de dentro, no me habría dejado sufrir por ellos ni un ápice. No habría quitado ni una centésima de mi valor por cada uno de ellos, ni por todos a la vez.
Pero yo eso, antes, no lo sabía.
Y, ahora, espero que no se me olvide.
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Y una canción para dar la bienvenida al Otoño, al fresquito, a la lluvia y al viento. De esas para cuando escuchas llover.
jueves, 16 de septiembre de 2010
Baja consular
- Hola, buenos días, venía a recoger la baja consular por traslado a España.
- Sí, un momento por favor.
(Miro a mi alrededor, carteles del Instituto Cervantes, bachillerato español a distancia, etc. y, como no, el último número del HOLA en la mesa de la sala de espera)
- ¿Era para recoger hoy?
- Sí, me dijeron a partir de las 10h.
- Sí, aquí lo tengo... tome. Ah! Y... (sonríe)... mucha suerte.
- (hilillo de voz) Gracias...
Me giro, salgo por la puerta blindada, me noto dos lagrimillas, me he emocionado. Ya está, se cierra de verdad, se cierra hasta en los registros. Oficialmente, ya no soy emigrante.
Y una canción en la cabeza, flamenca, será casualidad, una versión de El Bicho...
- Sí, un momento por favor.
(Miro a mi alrededor, carteles del Instituto Cervantes, bachillerato español a distancia, etc. y, como no, el último número del HOLA en la mesa de la sala de espera)
- ¿Era para recoger hoy?
- Sí, me dijeron a partir de las 10h.
- Sí, aquí lo tengo... tome. Ah! Y... (sonríe)... mucha suerte.
- (hilillo de voz) Gracias...
Me giro, salgo por la puerta blindada, me noto dos lagrimillas, me he emocionado. Ya está, se cierra de verdad, se cierra hasta en los registros. Oficialmente, ya no soy emigrante.
Y una canción en la cabeza, flamenca, será casualidad, una versión de El Bicho...
jueves, 9 de septiembre de 2010
+ GE
"+ GE" es como empiezan las matrículas de Ginebra. "+" de Suiza, "GE", de Genève.
Venía por trabajo y ni se me ocurrió que pudiera ser bonito, ni al llegar, ni los primeros dias del congreso, nada. Del hotel al congreso y vuelta. Si, hombre, no está mal, ciudad centroeuropea, limpia a lo suizo, la ONU, vale, pero nada más. Ignorancia total. Hasta ayer.
Que buscaba un restaurante y me dijeron "recto y a la derecha, bordeando el lago". Y recto, aún pase, más de lo mismo. Pero ¡a la derecha! ohhhhhhhhhh! ¡qué lago!!! rodeado de la ciudad, preciosa, y de árboles, y de parques, la gente navegando, las montañas al fondo, las marcas de relojes anunciándose en edificios preciosos, las nubes de colores por la puesta de sol... La gente feliz, mirando al horizonte, al lago cada vez más grande...
Yo creo que me quedo.
PD. Y, claro, tanta ignorancia y me dejé la cámara en casa... :-(
Venía por trabajo y ni se me ocurrió que pudiera ser bonito, ni al llegar, ni los primeros dias del congreso, nada. Del hotel al congreso y vuelta. Si, hombre, no está mal, ciudad centroeuropea, limpia a lo suizo, la ONU, vale, pero nada más. Ignorancia total. Hasta ayer.
Que buscaba un restaurante y me dijeron "recto y a la derecha, bordeando el lago". Y recto, aún pase, más de lo mismo. Pero ¡a la derecha! ohhhhhhhhhh! ¡qué lago!!! rodeado de la ciudad, preciosa, y de árboles, y de parques, la gente navegando, las montañas al fondo, las marcas de relojes anunciándose en edificios preciosos, las nubes de colores por la puesta de sol... La gente feliz, mirando al horizonte, al lago cada vez más grande...
Yo creo que me quedo.
PD. Y, claro, tanta ignorancia y me dejé la cámara en casa... :-(
viernes, 3 de septiembre de 2010
Se puso el sol y salió la luna
Dos fotos tomadas en un intervalo media hora, una hacia el Este, y otra justo enfrente. ¿Cuál es el sol y cuál es la luna?


Vale, no es tan difícil, pero... ¿no es increíble que esto pase todos los dias? ¿y, además, que haya días que pase a la vez? Ay, si nos miráramos menos el ombligo...
PD. El título de la entrada es de una amiga casi hermana que vio esta misma sincronización en las antípodas, exactamente 6 meses antes. ¿Alguien sabe si es casualidad?
PD2. Atención al efecto seta de la luna!
Vale, no es tan difícil, pero... ¿no es increíble que esto pase todos los dias? ¿y, además, que haya días que pase a la vez? Ay, si nos miráramos menos el ombligo...
PD. El título de la entrada es de una amiga casi hermana que vio esta misma sincronización en las antípodas, exactamente 6 meses antes. ¿Alguien sabe si es casualidad?
PD2. Atención al efecto seta de la luna!
miércoles, 1 de septiembre de 2010
Vamos todos en el mismo barco...
...somos todos del mismo barro
Es el comienzo de una canción cristiana que me cantaron un día.
Y también es lo que me cantaba interiormente el otro día mientras surcaba los mares en un barco durante 8h00, con otros 1200 pasajeros. Hubo "mar rizada con mar de fondo" (según el -supuestamente experto- navegante que me tocó al lado, pero sonaba a poco) lo que se tradujo en olas enormes, uso masivo de las bolsas anti-mareo, chillidos de niños histéricos por el malestar, y cada persona en silencio mirando a un punto fijo cuidadosamente seleccionado, el horizonte, la barandilla, otros la tele, otros una lámpara.
Y mientras veía gente amarilla pasar, yo pensaba "Vamos todos en el mismo barco..." porque en esos momentos da igual si tu hijo o tus maletas las cargas tú o una chica interna filipina, si tu ropa es de marca o de marca-dillo, o si llevas tatuajes, rastas, o la permanente. Da igual. Vamos todos en el mismo barco, incluídos los del camarote VIP.
Y la canción sigue:
"...somos todos del mismo barro
lo gozoso y lo triste del mundo
llega a todos más tarde o temprano."
No la busco en youtube porque prefiero quedarme con la voz que me la cantó...
Es el comienzo de una canción cristiana que me cantaron un día.
Y también es lo que me cantaba interiormente el otro día mientras surcaba los mares en un barco durante 8h00, con otros 1200 pasajeros. Hubo "mar rizada con mar de fondo" (según el -supuestamente experto- navegante que me tocó al lado, pero sonaba a poco) lo que se tradujo en olas enormes, uso masivo de las bolsas anti-mareo, chillidos de niños histéricos por el malestar, y cada persona en silencio mirando a un punto fijo cuidadosamente seleccionado, el horizonte, la barandilla, otros la tele, otros una lámpara.
Y mientras veía gente amarilla pasar, yo pensaba "Vamos todos en el mismo barco..." porque en esos momentos da igual si tu hijo o tus maletas las cargas tú o una chica interna filipina, si tu ropa es de marca o de marca-dillo, o si llevas tatuajes, rastas, o la permanente. Da igual. Vamos todos en el mismo barco, incluídos los del camarote VIP.
Y la canción sigue:
"...somos todos del mismo barro
lo gozoso y lo triste del mundo
llega a todos más tarde o temprano."
No la busco en youtube porque prefiero quedarme con la voz que me la cantó...
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