Mi cuerpo volvió hace dos días. El resto de mí aún está de camino, quizá todavía allí, quizá en algún punto intermedio del Mediterráneo, nadando con algún delfín. Y sin esa incómoda y opresora prenda llamada bikini.
Mi cuerpo, el que está aquí, observa atónito lo que le rodea y se pierde entre demasiados estímulos: teléfono, internet, televisión, obras... Y de fondo una pregunta flota humildemente y en voz baja "¿todo esto para qué?"... Y creo que hasta que el resto de mí no vuelva, no empezará a comprender nada.
Mientras tanto, me quedaré todo lo que pueda en modo "despacito", como me enseñó una tortuga salvaje (y feliz) el otro día.
Y, para el que tenga un poquito más de tiempo, una canción, una de allí:
martes, 31 de agosto de 2010
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