Tanto tobogán y el esperado remanso vino, por fin, en forma de virus de garganta, de cama, clínex y cariño. El cuerpo es sabio. Pero, a pesar de eso, se me queda un dulce sabor de boca de un medio-fin de semana de música y amigos de los de verdad, y otro medio de siestas enfrente del mar enrollada en una manta. Y la impresión de ver a un grupo no tan conocido llenar una plaza de toros y hacer vibrar, cantar y saltar a miles de personas. Y todos pensando "¿tú también los conoces?"
Esto es Love of Lesbian, dosis de buen rollo en vena:
domingo, 25 de julio de 2010
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