Noche de amigas, faldas, tacones, rimmel, cena y vino bueno. Mientras nos contamos la vida, el resto del mundo desaparece. Ya no hay más clientes en el restaurante, no hay camareros, sólo una mano amable con sonrisa amable que cada cierto tiempo va dejando delicias encima de la mesa. También se difumina un rubio de barba de 3 días que nos pide un cenicero. Porque es noche de amigas, es sagrada.
Cambiamos vino por GinTonic, y del bueno, el que viene en pecera con zumo de limón. El bar, cómodo. Ni frío ni calor, ni mucho ni poco humo, la música, perfecta. Calentando motores, bailando, nos lo vamos a pasar bien porque es Navidad y porque toca. Ostras, qué canción... ¿te acuerdas? Sí, qué fuerte.
Y, en un despiste, miramos alrededor. Inocentes, absortas en nuestra noche de amigas, no nos hemos dado cuenta de que para los demás, hoy es noche de caza. No hay vuelta atrás, cuando miras a un cazador a los ojos ya es demasiado tarde y se abre la veda. Se acerca el cazador-madurito, se las sabe todas y consigue sacarte una sonrisa mientras te reconoce que te saca 20 años ¿tú amiga no se parece a una actriz?. Tiene clase, no va a insistir, pero pasará cada cierto tiempo por si alguna ha cambiado de opinión. Se alterna con el cazador-simpático, nunca fue guapo y lo sabe, pero tiene mirada limpia y usa el botellín como micrófono, así que consigue enternecernos y acercarse más que el otro. Un tercero aparece. Cazadora de cuero, camisa y camiseta de tirantes. Carnet de sargento retirado (a los 35). Toda una pieza y el más peligroso. Huimos. Nos refugiamos en el cazador-amigo. Conoce a una de nosotras y nos ofrece protección poneos aquí si os molestan. Pero sus ojos le delatan. Unos minutos de tregua, una pequeña pausa, y atacan de nuevo, son cazadores-en pareja. Se ayudan el uno al otro, menos valientes pero más imaginativos. Están haciendo una encuesta ¿cuánta gente está hoy de cena de empresa?... Pregunta incómoda con los tiempos que corren pienso yo. La interacción dura poco, se nota el hastío en nuestros ojos... ¿Nos dejáis bailar? ¡Es noche de amigas!
Confirmado lo que escuché un día: somos humanos desde ayer por la tarde.
No hay comentarios:
Publicar un comentario