miércoles, 2 de febrero de 2011

Aunque las monas se vistan de seda...

En un impulso capitalista y tecnofriki, he vendido mi alma al diablo y mi honestidad a Movistar y Vodafone, a partes iguales, para conseguir ese oscuro objeto del deseo (oscuro, porque no lo tenían en blanco, una pena)... llamado "iPhone".

Después de dos días preguntando al conserje "¿ha llegado, ha llegado?", después de que llegara y abriera el paquete con ansiedad, y lo conectara al portátil, uy perdón, al mac (éste sí, blanco), y no me dejara porque no tengo iTunes actualizado, después de actualizar hasta el Enter, reiniciarlo 3 veces y dejarlo gorgotear con preocupación, después de leerme los dos manuales del iPhone de cabo a rabo, y la web iPhone3GS y, vale, preguntarme si no habría sido mejor el 4, pero es que no era gratis, y leer sobre impedancias, frecuencias, bluetooths y MP3, USB, GSM, HSDPA, UMTS...

Después de todo eso, me siento contrariada, porque yo quería ser moderna desde ya, que los vecinos me tuvieran hinvidia (con h y con i), que en las cenas pudiera decir "Esperah, Pituca, que la foto la hago yo, que llevo el aifoun", saber por fin lo que es un Guasap (Whatsup), y atender mis llamadas en tiendas super-modernas de super-diseño llevadas por super-gafipastis que me miraran pensando "sí, es una de las nuestras"...

Me siento contrariada porque ahora sé que esto no ocurrirá, todavía no, por lo menos hasta que consiga contestar a esta pregunta cuya respuesta no aparece en ningún sitio, como si sólo los que nacen sabiéndolo tuvieran derecho de entrada al club:

¿¿¿¿¿dónde narices está la rajita para la tarjeta SIM?????



PD. Youtube me respondió. Tanto diseño y se abre con un simple clip, el mito cayó...




1 comentario: