Junto a las vías del tren la vida es un poco diferente. A veces gris, cuando se inunda de máquinas y operarios. A veces histórica cuando, como hoy, ha pasado el primer AVE de Levante, discreto, sólo delatado por su morro aerodinámico estilo "cocker".
Cerca de las vías del tren la vida también es a veces entrañable, porque a una vía de tren urbana siempre le acompaña un paso elevado. El nuestro mide 1,5m de ancho y te permite mirar a los ojos a la gente que pasa, que por aquí es de muchos colores y de muchos sitios, incluído "aquí al lado".
Encima de las vías del tren, si te paras, puedes observar a los trenes alejarse en el horizonte, a su ritmo, sin prisa pero sin pausa. Si miras alrededor, ves que no hay muchos árboles, o ninguno, pero cada matojo que crece sobre la grava vale por 3. Y cada grillo por 5. La vida siempre le puede al cemento.
Junto a las vías del tren se respira humildad... de la ligera, de la buena.
miércoles, 13 de octubre de 2010
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