Me despierto escuchando las campanas de la catedral de Strasbourg, abro la ventana de mi habitación y veo a mi árbol. Por supuesto no es mío, es el árbol del patio, pero es tan mío como de cada uno de los vecinos que han pasado por aquí. Observándolo desde un cuarto piso, pienso que debe ser bastante mayor... se me ocurre que sólo una parte de él sobrevivió a los bombardeos de 1944 que destruyeron todo este edificio. Y poco a poco fue volviendo a crecer hasta ser lo que es hoy. Pero es pura especulación... Con él he vivido por primera vez el paso de las estaciones y he aprendido que el paso del verano al otoño, o del invierno a la primavera, es cuestión de sólo una semana... y que hay de prestar mucha atención para que no se te pase!
Y como banda sonora, una de mis canciones favoritas, que te lo desmonta todo y te lo va poniendo de nuevo en su sitio... y sales como nueva! Buenos dias!
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